Las personas, organizaciones, los gobiernos, se transforman diariamente, siempre en busca de mayor eficacia y eficiencia, la mejora continua, es la naturaleza del hombre, el objetivo es enfrentar lo que el mercado competitivo y globalizado de esta época demanda, donde los resultados y el éxito de las Organizaciones dependerán más, de la coordinación de acciones entre sus ejecutivos y valor palabra equipos de trabajo, que del trabajo manual de sus integrantes.  Para este reto, los integrantes de cada  organización, desde la Alta Dirección hasta el personal de más bajo nivel, deben prepararse y desarrollar competencias conversacionales que contribuyan al proceso de la comunicación cotidiana y profesional comprendiendo y aplicando el PODER DE LA PALABRA. Estamos en los tiempos en que tiende a desaparecer el modo tradicional de hacer empresas y se está dando paso a un nuevo tipo de Organización, un tipo de Empresa donde se privilegiará y dará valor a las COMPETENCIAS CONVERSACIONALES, porque es a través de estas se alimenta un clima de confianza, se ve a futuro y se gestiona el conocimiento y la información que los llevarán a las metas deseadas por un conjunto de individuos.

Es aquí donde las COMPETENCIAS CONVERSACIONALES constituyen la clave de la productividad. 

Todas nuestras relaciones, sea con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestra familia, con nuestros colegas y amigos, están en gran parte determinada por la manera como nos comunicamos. Gran parte de los problemas o de las oportunidades que generamos, de las satisfacciones y sufrimientos que nos invaden, son el resultado de la manera de conversar.

En el ámbito de las organizaciones empresarias, sucede algo similar, cuando llegamos a las mismas integramos nuestra forma de comunicarnos con las de la cultura de la misma, generando una forma de comunicación para esa organización. Si bien hoy las organizaciones actuales reconocen la necesidad de “comunicación eficaz”, en general solo se lo toma como un tema más en las capacitaciones sobre liderazgo, presentaciones eficaces, grupos de trabajo, etc y no como un requisito previo para el desarrollo del máximo potencialidad de esas habilidades, quitándole la fuerza e importancia que tiene, por ello está siendo considerada como un competencia a trabajar.

Si analizamos nuestra actividad diaria, tanto en el plano personal como laboral, lo que hacemos es básicamente conversar (ya sea con nosotros mismos o con otros). Cuando estamos reunidos con alguien, cuando estamos al teléfono, cuando planificamos, cuando delegamos, cuando coordinamos, cuando motivamos, cuando reflexionamos, lo hacemos hablando y escuchando.

Cuando hablamos además de poder hacerlo con nosotros mismos o con otros, lo podemos hacer escribiendo un e-mail, un memorando, una carta o inclusive a través de gestos. Queda manifiesta la importancia de nuestras competencias conversacionales y los efectos que tienen en la efectividad que exhiban nuestras acciones en nuestras vidas y en nuestro trabajo.

 “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”

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