jlaustinNuevas teorías como las del filósofo inglés J.L. Austin (1911-1960) en su obra póstuma “Cómo hacer cosas con palabras” publicada en 1962, demostraron que el lenguaje no sólo tenía carácter pasivo y descriptivo, sino que además el lenguaje nos permite hacer que pasen ciertas cosas, cosas que de lo contrario, de no mediar la palabra no habrían ocurrido.

De esta forma se abrió el espectro del lenguaje, que además de ser descriptivo y pasivo se percibe si impactó por su papel activo y generativo. De esta forma queda manifiesta la parte más rica del lenguaje, que es su poder de acción, en la que a través de él construimos relaciones, transformamos el mundo, abrimos o cerramos posibilidades, generamos nuevos objetos y productos.

palabrasSi esto lo analizamos dentro de nuestro contexto de actividades diarias como directivos, como líderes, vemos que trabajamos continuamente con el poder generativo del lenguaje. Con él motivamos, instruimos, sancionamos, conducimos. Con él transformamos nuestro conocimiento en gestión, cuando analizamos en la introducción algunas actividades en un día típico de cualquiera de nosotros, descubrimos que estuvimos en reuniones, en entrevistas, hablando por teléfono, escribiendo e-mails, pensando, analizando un determinado tema, negocio o estrategia, cargando combustible, viajando, etc. Y cada una de esas actividades las realizamos a través de dos actividades básicas que son: hablar y escuchar ya sea con nosotros mismos y/o con otras personas.

La mayoría de nosotros pensamos que por el solo hecho de tener la destreza física para hablar y escuchar, es suficiente y que con eso están dadas las condiciones para hacerlo y por lo tanto no habría nada que aprender y mejorar.

hablar escucharPero muchos de los resultados que estamos obteniendo en nuestras acciones, están marcando una brecha entre el resultado deseado y el alcanzado tanto en nuestra gestión como gerentes y líderes, como en nuestras vidas personales donde gran parte de los problemas o de las oportunidades que generamos, de las satisfacciones y sufrimientos que nos invaden, son el resultado de la manera como estamos hablando y escuchando, de la forma en que nos comunicamos.

Ahora que ya hemos identificado la importancia del lenguaje en su carácter generativo, veamos cómo llevar al máximo potencialidad del mismo, lo trabajaremos desde un análisis sistémico que es el de competencias conversacionales.

Considerando la siguiente ecuación, sugerimos que el esfuerzo efectivo está integrado por el trabajo útil más el desperdicio:

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ESFUERZO = TRABAJO + DESPERDICIOS

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palabras1Si le preguntamos a un gerente típico cuánto tiempo utiliza en reuniones o en otras conversaciones, normalmente responden que entre el 60 y el 90%. Cuando les preguntamos cuánto de ese tiempo es realmente trabajo útil, sus estimaciones normales están en el rango de 25 a 50%. En otras palabras, del 60 al 90% de su tiempo que ellos consideran que utilizan de su tiempo en reuniones y conversaciones más de la mitad se desperdicia.

¿Para ti cual es la importancia del lenguaje como generador de acciones?

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