palabrasSegún la Real Academia Española, “palabra” significa “sonido o conjunto de sonidos articulados (o su representación gráfica) que expresan una idea”. La correcta expresión de los pensamientos y sentimientos requiere la utilización de palabras adecuadas, aquellas que, en cada lengua, mejor expresan, por sí mismas o bien acompañadas, lo que se quiere transmitir. Toda nuestra cultura nos ha heredado y manchado el no darle valor a la palabra:

– ¿A qué hora llegas? – ¿Vas a venir? – ¿Lo haces para mañana? – ¿Puedes terminar el trabajo?

Estoy muy seguro que nos hemos enfrentado con esas preguntas alguna vez. Ahora, ¿qué valor le hemos dado a nuestra palabra cuando dimos una respuesta?

Recordemos la importancia que tiene el darle un valor elevado a nuestra palabra, esa misma que nos compromete, esa misma que nos identifica, esa misma que hablamos y que muchas veces no pensamos.

samuraiSeguramente han escuchado hablar de un código de ética en el Japón, el Bushido; es el código de honor que rigen a los samuráis, entre sus declaraciones están estas que me llaman mucho la atención: [Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta]. Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra” no ha de “prometer”, el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción. [Meiyo – Honor]. El auténtico samurái solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y como las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.  [Chuugi – Lealtad]. Para el samurái, haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya. Para alguien que ha decidido vivir bajo éste código, el no cumplirlos, lo mejor para él es la misma muerte. Realmente algo muy radical.

bibliaPero también la Biblia habla de este tema de una forma muy directa, dando un alto grado de importancia a la palabra, Jesús hablando sobre los juramentos y promesas dijo: “Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del mal” Mt. 5:37”.

La palabra expresa el pensamiento y el sentimiento de nosotros los seres humanos. De hecho, la palabra nos hace diferentes del resto de los seres que habitamos el planeta. Y la palabra es verdadera, según la visión india, cuando hay plena correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace. La palabra encuentra verdadero valor cuando se ve reflejada en la realidad. Por eso quizás en muchos rincones indígenas de México, la palabra cumplida sigue siendo regla de oro.

La palabra tiene valor, resiste el tiempo, es mucho más perenne que nosotros, los seres humanos. Las mejores palabras de los mejores hombres se han conservado en todo tipo de soportes, es un tesoro del hombre.

Que importante es respetar y mantener la palabra dada, más cuando nadie no obliga a ello, sin embargo, sabemos, que una vez que la damos hay que cumplir con lo que ella involucra.

En la medida que nos interrelacionamos, cualquiera sea el rol que desempeñamos, debemos ser fiel a la palabra y a lo que ella encierra.

promesasCuando prometemos algo, nos comprometemos en cumplir, debemos determinar lo que ello encierra, puesto que desde ese momento estamos obligado a que sea una realidad, está en juego nuestra conducta, personalidad, confianza, respeto, credibilidad.  Es por eso, que antes de dar la palabra determinemos su alcance, repercusiones, lo que se está en juego, a través de ella nos damos a conocer, a que se tenga un buen juicio de nuestra seriedad, que se nos crea, de lo contrario nunca se nos considerara como personas que cumplen lo que promete.

A través de la palabra y de nuestros actos, revelamos si somos íntegros o no. La seriedad, honestidad y responsabilidad con lo que decimos y hacemos refleja nuestra Integridad.

El incumplimiento de la palabra es un acto de violencia, la desconsideración, la deshonestidad, no hacer lo que se dice, la impuntualidad, incumplir los acuerdos, son actos hostiles, que resultan una burla y una falta de respeto hacia los demás, que comprometen nuestra seriedad e integridad personal, y además fomentan el conflicto y la discordia.  A todos nos tranquiliza y nos hace sentir confiados, estar ó relacionarse con alguien que hace lo que dice, que está comprometido con su palabra y la honra cumpliéndola, alguien que cumple lo que dice que hará, sea lo que sea, y en caso de que realmente no vaya a poder hacerlo, lo comunica con tiempo y se disculpa por su incumplimiento.

clientes-felicesCuando alguien actúa así, transmite seguridad y confianza, factores clave para una relación sana en cualquier ámbito. La práctica de la Integridad es el gran promotor de la armonía, la claridad, la unión y la honra, hacia nosotros mismos y hacia los demás, por otro lado, siempre hallaremos la falta de integridad en la raíz del conflicto, los inconvenientes y la discordia en nuestras relaciones, incluyendo la relación que tenemos con nosotros mismos.

La palabra es la expresión cumplida de lo que somos. Es el único patrimonio que nos queda, cuando no nos queda nada. Es la forma en que nos definimos y en la que nos entienden. Respetarla es respetarnos; desecharla es creer que no ser nada es mejor que ser lo que somos; es aborrecernos. De algunos es entendible.

La palabra no permite matices, no quiere dobleces de sí misma, es pura, pero no puritana, es real, pero no entiende de superficialidades, es inmortal, es invencible, pues perdura más allá de nuestros días, aunque a muchos les duela, que aunque no esté escrita, nos quede en la memoria.

Quien no tiene la palabra no la entiende, ni la ama, ni tan siquiera la necesita. Vive inmerso en su vacío, en sus frases marchitas, en sus sonidos huecos, en sus vocablos deshechos. Quien reniega de ella lo hace porque la teme, porque la cree innecesaria.

La tomaría si no fuera porque desconocerla lo aterroriza y por no dominarla, no poder vencerla en una lucha entre verdades, mentiras, y verdades a medias, ganaría siempre la palabra. Verdad sin excusas. La palabra nos une, nos hace entendible el mundo, expresables los pensamientos, los sentimientos los hace artes, y comprensible para las personas.

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semilla“Cada semilla de pensamiento sembrado dejado caer en la mente, y que hecha raíces, se reproduce a sí misma, floreciendo tarde o temprano en acciones, produciendo sus propios frutos de oportunidad y circunstancias. Buenos pensamientos producen buenos frutos, malos pensamientos malos frutos”

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